Hepatitis A

HEPATITIS A

un virus latente en la comunidad LGBTIQ+

Cuando hablamos de infecciones de transmisión sexual (ITS), lo primero que suele venir a la mente es el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). En menor medida, se mencionan la sífilis, la clamidia o la gonorrea. Sin embargo, muy pocas personas asocian los virus hepáticos con la transmisión sexual. Aquí radica uno de los principales problemas: la desinformación.

Sabemos que las hepatitis afectan el sistema hepático, una parte crucial de nuestro bienestar físico y emocional, pero pocos saben que las hepatitis A, B y C también pueden transmitirse por vía sexual.

Falta de educación sexual y riesgo real

Cuando muchas personas jóvenes inician su vida sexual —especialmente en parejas heterosexuales—, suele recaer sobre la mujer la responsabilidad de usar un método anticonceptivo. Mientras tanto, el hombre “no tiene la obligación” de usar un método de barrera, creyendo que, si no hay riesgo de embarazo, todo está bajo control. Sin embargo, el verdadero riesgo está en las ITS.

Además, rara vez se conversa sobre salud sexual antes de mantener relaciones. Y aquí surge un dato importante: la hepatitis A no se transmite por penetración, sino por otras vías que muchas veces se desconocen.

Vías de transmisión de la hepatitis A

La hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral, es decir, cuando existe contacto directo entre heces y la boca.
En el contexto sexual, esto puede ocurrir durante prácticas como el “beso negro” (anilingus), una práctica común en la comunidad gay, bisexual, lésbica y trans, y también entre parejas heterosexuales. En estos casos, la higiene es fundamental para reducir el riesgo de contagio.

Otra vía de transmisión es el consumo de alimentos o bebidas contaminados o mal lavados.

Síntomas de la hepatitis A

La hepatitis A puede pasar desapercibida, ya que sus síntomas iniciales se confunden con malestares comunes. Entre ellos:

  • Cansancio o fatiga.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas o sensación de pesadez después de comer.
  • Ictericia (color amarillento en ojos y piel), que aparece cuando el hígado deja de producir correctamente bilirrubina.

El diagnóstico se confirma mediante un análisis de sangre, que detecta anticuerpos IgM contra el virus de la hepatitis A (VHA).

Tratamiento y recuperación

La hepatitis A es una enfermedad aguda, lo que significa que no requiere medicación antiviral. El tratamiento consiste en:

  • Dieta estricta durante tres meses, evitando comidas grasosas, alcohol y cafeína.
  • Reposo físico.
  • Hidratación constante para proteger el hígado.

Tras seguir estas indicaciones, la recuperación es completa y no se vuelve a contraer hepatitis A. Eso sí, la paciencia y la constancia son claves.

Aumento de casos en Latinoamérica

Durante el 2025, en Brasil —especialmente en el estado de São Paulo— se reportaron 974 casos entre enero y julio, el doble de lo registrado el año anterior.

En el Perú, la situación es diferente: la vacunación gratuita contra la hepatitis A solo está disponible para niños menores de 10 años, y no existe aún una normativa que priorice a las poblaciones clave, como personas LGBTIQ+, ni a quienes están en programas de PrEP o VIH.

Conclusión

La hepatitis A puede comprometer seriamente la salud hepática, limitar la alimentación y el bienestar físico durante meses, e incluso derivar en complicaciones graves si no se trata adecuadamente.
Hablar sobre prevención y salud sexual con tus parejas —sexuales o sentimentales— es fundamental.
La información salva vidas: cuidarte y cuidar a los demás también es un acto de amor.

 

Deja un comentario