Hepatitis C

HEPATITIS C

¿una enfermedad exclusiva de los «promiscuos»?

La hepatitis C es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes y menos visibilizadas en el Perú. En los últimos años, los casos han ido en aumento, lo que plantea la necesidad urgente de informar, desestigmatizar y prevenir. Pero, ¿a qué se debe este incremento?

La hepatitis C es una enfermedad viral que afecta directamente al hígado. En muchos casos, puede cursar de forma silenciosa durante años, sin presentar síntomas. No obstante, si no se detecta y trata a tiempo, puede derivar en complicaciones graves como cirrosis hepática o incluso cáncer de hígado. En el Perú, el conocimiento general sobre esta infección sigue siendo limitado, y eso contribuye a que muchos diagnósticos lleguen cuando la enfermedad ya está en una etapa avanzada.

¿Cómo se transmite la hepatitis C?

Si bien tradicionalmente se ha asociado la transmisión del virus con transfusiones de sangre, procedimientos médicos sin control o el uso compartido de agujas, también puede transmitirse por vía sexual, especialmente en contextos de relaciones sin protección, múltiples parejas o prácticas sexuales de riesgo. De hecho, comparte rutas de transmisión similares al VIH. Sin embargo, mientras que este último ha sido objeto de amplias campañas de prevención, la hepatitis C no recibe la misma atención mediática ni institucional.

¿Por qué están aumentando los casos en Perú?

Existen dos factores clave que explican este aumento:

  1. Mayor acceso a pruebas de descarte, especialmente en centros de salud pública y campañas móviles, lo que permite detectar más casos.
  2. Falta de campañas educativas y preventivas específicas sobre hepatitis C, lo que genera un bajo nivel de conciencia en la población. A menudo, el foco está centrado exclusivamente en el VIH, dejando otras ITS en segundo plano.

Este enfoque limitado lleva a que muchas personas desconozcan que podrían estar expuestas al virus de la hepatitis C, incluso sin prácticas sexuales «de alto riesgo» o antecedentes médicos previos.

¿Cómo se detecta y trata la hepatitis C?

Aquí surge una de las principales barreras. A pesar de que el tratamiento existe y funciona, su acceso en el sistema público de salud no es inmediato. Tras el diagnóstico, el paciente debe ingresar a un proceso burocrático que incluye solicitar autorización al Instituto Nacional de Salud, esperar disponibilidad de pruebas de carga viral, y luego quedar en lista de espera hasta la llegada del tratamiento, que puede tardar hasta un año.

El alto coste del tratamiento —cercano a los 20 mil soles por paciente— y su adquisición anual centralizada dificultan una atención oportuna. Ante esta realidad, muchas personas desisten de continuar el seguimiento médico, perpetuando así el riesgo de complicaciones graves.

¿Cómo nos afecta y qué podemos hacer?

Si no se detecta ni se trata a tiempo, la hepatitis C puede tener consecuencias devastadoras. Por eso, es fundamental romper el silencio en torno a esta infección, promover el uso del preservativo, integrar su prevención en las políticas de salud sexual y desestigmatizarla: la hepatitis C no es exclusiva de ningún grupo. Puede afectar a cualquier persona, sin importar su orientación sexual, su número de parejas o su historial médico.

La hepatitis C es una enfermedad real, peligrosa, pero también curable. Lo que no se puede permitir es que siga siendo ignorada por el sistema de salud y por la sociedad. Hablar de hepatitis C, educar, prevenir y facilitar el acceso al tratamiento es una responsabilidad colectiva. No se trata de moral, sino de salud pública

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