VOLVER AL CLOSET A LOS 60S
REALIDAD DE SER UN ADULTO MAYOR GAY EN LATINOAMÉRICA
TATO ALBUQUERQUE
ACTIVISTA LGBTQ+ BRASILEÑO
¿Qué idea se tiene cuando un hombre gay pasa los 40s?
Dentro de la comunidad LGBTIQ+, siempre existe una preocupación constante por la juventud. En el caso de los hombres gays, al llegar a los 35 años empiezan a ser etiquetados como “daddy”, y al superar los 50, muchos sienten que pasan a ser vistos como “abuelos”. Sin embargo, hoy en día las personas de 50 años aparentan menos edad; ya no existe esa imagen de decadencia asociada a envejecer, como si automáticamente se tuviesen 80 años.
La apariencia física juega un papel importante en la comunidad. Por ejemplo, alguien puede tener 56 años y aparentar 44, lo que demuestra cómo la percepción influye en la forma en que somos tratados.
¿Cómo es el costo de vida de un hombre gay brasileño?
En Europa, la relación con el envejecimiento suele ser distinta: la vida social es más tranquila. En Latinoamérica, en cambio, el acceso económico resulta clave. En ciudades grandes como Ciudad de México o São Paulo, el coste de vida es elevado, y en Lima la situación es similar. Además, la vida sexual tiende a disminuir con la edad, y en las aplicaciones es común ver filtros de edad, ocultarla o incluso mentir sobre ella.
¿Existen espacios para el adulto mayor gay?
Frente a ello, algunas personas buscan recuperar la vida social en el mundo real. En el centro antiguo de São Paulo, por ejemplo, todavía hay espacios donde la gente sale a bailar y a conocerse, de forma similar a los años 90. Son lugares donde se prioriza la conversación y el contacto humano por encima del uso del móvil, y donde también se desarrollan actividades culturales.
Sin embargo, encontrar espacios específicos para socializar no siempre es fácil. En los últimos años se han buscado grupos LGBTIQ+ de fotografía o coros, pero muchos exigen experiencia previa. En cambio, sí existen grupos centrados en temas políticos, como el chemsex o las políticas públicas. Los espacios para adultos mayores suelen estar pensados para personas heterosexuales, lo que deja a la comunidad LGBTIQ+ en una situación de exclusión institucional.
¿Cómo es la vida sexual?
En cuanto a la vida sexual, puede mantenerse activa con el paso del tiempo. Para algunos, el deseo no cambia, aunque sí lo hace la dinámica: se prefiere el encuentro presencial frente al uso de aplicaciones.
La educación sexual ha sido muy distinta según la generación. En mi caso, hubo relaciones con mujeres a los 19 años, aunque la atracción hacia hombres existía desde los 10. Salir del armario llevó tiempo. La primera experiencia con un hombre llegó a los 21 años. Con los años, mi mentalidad se volvió más abierta y flexible, alejándome de etiquetas rígidas como “activo” o “pasivo” y adoptando una visión más libre y curiosa de la sexualidad.
En generaciones anteriores, la información se obtenía a través de amigos, ya que no existía internet ni era posible hablarlo en familia. Hoy en día, aunque hay más acceso a información, no siempre se sabe cómo utilizarla o dónde acudir dentro de los sistemas de salud.
¿Cómo son las relaciones intergeneracionales y las dificultades que actualmente enfrentan?
La comunicación entre generaciones puede ser positiva. Muchas personas mantienen amistades con gente más joven, y en redes sociales se genera interacción con públicos diversos. Incluso personas heterosexuales muestran curiosidad y buscan entender la experiencia.
Sin embargo, existen dificultades importantes para la población gay mayor: la invisibilidad, el aislamiento, la soledad y la falta de redes de apoyo. Es frecuente recibir mensajes de personas que sienten que no encontrarán el amor o que nadie las quiere, incluso en edades relativamente tempranas como los 35 o 40 años.
Además, el acceso a la salud presenta desigualdades, especialmente en comparación con la población trans, que enfrenta mayores desafíos.
La familia, en muchos casos, no ha sido un espacio de apoyo, lo que provoca que algunas personas mayores regresen al “armario” al depender de ella por motivos económicos o de salud
Memoria, dolor y resiliencia
La nostalgia también está presente: se mira hacia un pasado que ya no existe, mientras el futuro se percibe incierto. Esta generación ha sido profundamente marcada por la crisis del VIH/SIDA, perdiendo a muchos amigos. Hubo épocas en las que asistir a múltiples funerales por semana era una realidad devastadora.
Ese dolor ha dejado huella en la forma de vivir la sexualidad y las relaciones, pero también ha generado resiliencia.
Qué oportunidades existen hoy en dia
Hablar de la vejez dentro de la comunidad LGBTIQ+ es fundamental. Durante mucho tiempo, no se ha visibilizado a hombres gays mayores de 40 años ni sus experiencias. Es necesario replantear estas narrativas y entender que la vida no termina con la edad.
El miedo a envejecer está presente, pero es inevitable. Por eso, más que evitarlo, es importante construir nuevas formas de vivir esta etapa con dignidad, visibilidad y libertad.

